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Mándame ir a ti

Por Juanjo

                                                                                                    Mándame Ir a Ti

Dice la palabra del Señor en el evangelio de San Mateo, 14,22-33 que Después de hacer el milagro de la multiplicación de los panes, Jesus “Subio a la montaña para orar a solas”. Al  vez de esperar a los halagos, aplausos, “autografos”, Jesus se retira a orar. Para yo llevar a cabo la mision que Jesús me ha encomendado, es necesario estar a solas, entrar en esa soledad, entrar en ese silencio. Subir a la montaña, es entrar y subir a la prescencia de Dios.  Hay una gran diferencia  entre soledad y aislamiento. La soledad en muchos momentos de nuestra vida no solo es conveniente sino necesaria. “Tu en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre” (Mateo 6,6). Como lo hemos comentado en otras ocasiones. Como discípulos, como personas que día día buscamos y luchamos  por seguir a Cristo, por serle fiel, tenemos que orar antes de orar, orar cuando oramos y orar después de orar.
    Dice este evangelio que Jesus“ hizo que los discipulos subieran a la barca y se adelantaran a la otra orilla” y recordemos que cuando los discípulos  van   en medio de la noche tratando de llegar a la otra orilla, les llega la tormenta. Esto me recuerda lo que dice la palabra del Señor, “Si decides seguir al Señor preparate para la prueba” en otras palabras preparate para esas tormentas que se nos presentaran en nuestras vidas y que intentaran hundirnos en el mar de la desesparacion. Pero solo, montados en la barca de Jesús, es como podremos llegar a Puerto Seguro sobre su barca es la única forma capaz de vencer los vientos (tentaciones), olas (desanimos) y demás. Durante la tormenta los discípulos sienten miedo y quizas hoy durante mi tormenta también estoy experimentando el miedo, pero en la vida espiritual el tener miedo significa no confiar de verdad en Dios. Aquí en el evangelio, podemos ver que Pedro se asusta y al ver a Jesús caminando sobre las aguas, Pedro pide algo fundamental. La  lógica seria que Pedro le hubiera dicho a Jesús- “Señor! Para esta tormenta! Haz que se termina esta turbulencia! Muy seguramente eso es lo que yo hubiera pedido, mas sin embargo el dice y pide lo inesperado,  “Mándame ir a ti”. Cuando me encuentro en medio de  momentos difíciles, lo más seguro es que  le diga a Jesús, “Señor, mira en la tormenta que me encuentro, sácame de aquí. Pero en este pasaje Pedro opta por la mejor opción, “Señor mándame ir a ti” en otras palabras, Señor no permitas que nada me hunda, que nada me impida llegar a ti. Si estoy pasando por un montón de problemas, dame la paz para poder caminar sobre ellos, si es tu voluntad quítalos, y si no, aumenta mi fe, para que estos vientos no me alejen de ti. Quizás hoy soy  débil porque mi fe es débil, porque mi  oracion es poca. Cuanto mas creamos, menos dudaremos. Pedirle al Señor lo que Pedro le pidió- “Mándame ir a ti” es decirle, Señor  no te pido que quites esta tormenta, esta enfermedad, esta situación, si es tu voluntad adelante, pero SI dame la fuerza y la gracias de seguir caminando hacia ti, dame la paz interior para así seguir caminando a pesar de todo.  Por eso hay que pedirle al Señor que alimente nuestra Fe para que nuestras dudas mueran de hambre.
Animo! Dios les bendiga abundantemente y María los acompañe siempre!

Juanjo 


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